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Recuerdios de Camaguey.



Ana J Betancourt de Mora era una Secundaria Básica enclavada en el corazón de la Vigía. Uno de los más antiguos y conocidos barrios de Camaguey. Ocupaba una manzana en un edificio precioso para su época. Diseñado y construido para ser ocupado por los Hermanos Maristas, este lugar tenía una hermosa y sólida arquitectura, Era una construcción donde predominaban las grandes columnas, las anchas paredes y las ventanas cuidadosamente diseñadas con persianas de madera. A la entrada estaba la figura de Ana J Betancourt junto a una ancha puerta que muy pocas veces vi cerrada. Un alto muro rodeaba el inmenso patio con una parte cementada y otra cubierta de césped, bordeado por frondosos árboles. Al final del patio había un campo de básquet del tamaño reglamentario techado cuyo piso era de tabloncillo con gradas. Allí era donde se efectuaban algunos juegos de baloncesto oficiales. Cuando queríamos practicar, utilizábamos las canchas que había en el patio. En el costado una piscina con un trampolín y casetas para cambiase que completaban el bien diseñado conjunto.
Nuestro día como estudiante terminaba a las doce. A esa hora salíamos apresurados para almorzar para después ver las películas que ponían en la televisión en la Tanta del Mediodía. Fué la primera ocasión en que los estudiantes participaron de la Escuela al Campo. Era la primera vez que se oía hablar de esta modalidad. Aunque fueron solamente quince días fue más que suficiente para que quedara en la memoria de todos. La Escuela al Campo consistía en que los estudiantes conjuntamente con los profesores permanecieran durante un periodo de tiempo trabajando en el campo con un objetivo económico y otro didáctico relacionado con la formación de la juventud. Todavía en esa época no se habían preparado las condiciones y tuvimos que improvisar todo; desde los campamentos hasta las comidas. Nuestro grupo de estudiante tenia una peculiaridad única. Había un rango de edades muy amplio. Había estudiantes de 17 y 18 años que debían estar en otros niveles y que estaban es secundaria. Esto sucedía debido a que algunos alumnos habían dejado de estudiar durante dos años cuando el gobierno cerró todos los centros de enseñanzas privada. Otros estudiantes habían entrado en un nivel que no les correspondía, sumado a un período de tiempo que las escuelas recesaron para que se efectuara la Campaña de Alfabetización. En aquel entonces cuando nos avisaron que se efectuaría lo que llamaban la Escuela al Campo, todos nos sorprendimos, pensamos que era una locura y ese año fue realmente una locura. Los campamentos fueron separados por sexo, pero la mayoría de nuestros maestros eran mujeres y fueron con nosotros al campamento de los muchachos, mi madre era maestra en esa época, enseñaba Economía Domestica. Ella fué la que enseño a cocinar y a preparar sabrosos postres a muchas jóvenes camagüeyanas que todavía la ven y le preguntan por una receta. Pero ella no cocinó en el campamento, ella estaba para cuidar los alumnos. Cuando llegamos al campamento todo nos pareció desastroso. Joaquín del Rió uno de los estudiantes que posteriormente llegó a convertirse en un prestigioso médico y director del Hospital Provincial de Camaguey, preguntó dónde estaba el baño y el guajiro que estaba al frente señalo para el potrero. Todos nos reímos de Joaquín, cuando dijo: “Caballero quien tiene un papel periódico.” El periódico no apareció y todos tuvimos que aprender a prescindir del baño y del periódico.
Aprendimos a bañarnos con unas latas de agua fría, en unos baños improvisados con sacos. La comida casi siempre era chícharo y arroz con sabor a humo porque había que cocinar con leña, pero lo peor era que había que dormir en hamacas.Por el día recogíamos piedras en el campo y sembramos chopos de malanga .Nos mantábamos en una carretas con los chopos y cuando pasaba otra carreta se formaba la guerra a boniatazos. Cuando llegó la hora dormir todos estábamos cansados. Cuando empezábamos a coger el sueño, alguien corto las sogas de las hamacas. Entre risas y sé sentía los golpes de los cuerpos cayendo en el suelo y las profesoras peleando cuando se dieron cuanta de lo que pasaba. Finalmente, todos tuvimos que dormir en el suelo. Lo más preciado de estas escuelas al campo eran lo que pasaba por la noche. Por las noches nos reuníamos en grupo, encendíamos una fogata y los más experimentados, relataban sus experiencias amorosas poniendo especial énfasis en la parte sexual del relato. Allí oíamos desde chistes, hasta las más inverosímiles aventuras amorosas. Haba alumnos que salían a buscar animales, por la noche y volvían contando cosas que no entendíamos. Había en aquélla época una serie de personajes que por sus características y por su experiencias eran los más destacados y eran objeto de admiración de los estudiantes. Uno de ellos era un profesor de Educación Física que llamábamos “El Gorila”. Era un hombre joven de más de seis pies de estatura y su físico denotaba que había practicado físico culturismo. A todos nos gustaba oír sus relatos. En esas noches sin electricidad, ni televisor, nos sentábamos alrededor de una fogata a hacer cuentos y los más jóvenes quedábamos embelesados de las aventuras que contaban los que ya tenían mas edad. Desde aquella época quedaron implementadas las Escuelas al Campo, con el tiempo los campamentos fueron acondicionados con literas y baños. Cada año siguieron aumentando la organización,la cantidad de días que pasábamos en el campo y la complejidad de la tareas, pero las noches de cuentos, las comidas ahumadas, las bromas, y la risas de nuestra juventud siguieron sin cambiar .

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Teresita Coello Comentario por Teresita Coello el agosto 12, 2009 a las 8:56pm
Rafa, que casualidad, yo tambien estudié en en Ana Josefa pero solo hice alli 9no grado y fui de las que se incorporo luego para terminar el año despues de finalizada La Alfabetizacion. Ese mismo año parti para La Habana con una Beca para estudiar Medicina... Conocí al Dr. Del Rio y a su esposa que por cierto, estan en Miami...Yo tuve la suerte de no tener que sufrir esas Esc. al campo y esas movilizaciones la primera vez porque estaba embarazada y si fui a "Banao" pero ya a trabajar en una Posta Medica. Por cierto han sido las fresas mas ricas y jugosas que me he comido wowwwwwwww ricas, ricas... qué tiempos aquéllos, que no volveran, Chaooo
jorge Comentario por jorge el diciembre 11, 2008 a las 8:09pm
Rafa, muy buena anegdota esta, me parecia estar en esa epoca al leer tu relato. Yo tambien fui uno mas de aquellos que iniciaron la famosa Escuela al Campo. Recuerdo que nos mandaron a Revolico ( asi se llamaba el lugar) por cierto, un nombre muy bien escogido por el que lo puso, era una zona que cuando llovia y en aquellos dias eran frecuentes los aguaceros, el fango era tan grande que apenas se podia caminar para ir de la barraca donde estabamos a la cocina improvisada a recoger la poca y mala comida que se podia preparar pues como todo habia sido improvisado no habia casi de nada, yo tenia como unos 12 o 13 anos de edad y solo recuerdo algunas cosas, sobre todo la visita que hicieron mis familiares uno de los domingos y me llevaron algunas cosas que me gustaban comer. Desde entonces, fueron muchas las veces que tuve que participar en Escuelas al Campo, incluyendo mi entrada a la Universidad de La Habana en 1970 que nos recibieron con una orden de participar en la ya tristemente conocida ZAFRA DE LOS 10 MILLONES en la provincia de Matanzas en la zona de Perico,. Alli los estudiantes que querian entrar a la universidad tuvieron que estar alrededor de 4 meses cortando canas. Nos levantaban a las 5AM y regresabamos al campamento ya anocheciendo. Las condiciones eran pesimas como casi siempre, un trabajo de negro esclavo, habia que completar la meta diariamente so pena de que te expulsaran, Un frio en esa epoca tremendo, recuerdo que una madrugada nos levantaron con la temperatura a 1 grado centigrado, y nos hicieron caminar hasta la guardarralla del canaveral ( alrededor de unos dos kilometros del campamento ) la cana estaba escarchada y la gente se nego a entrar a cortar cana. Ya como a las 7AM nos regresaron a pie de nuevo al campamento. Yo encontre la forma de a mitad del tiempo regresar a La Habana y alli estuve hasta que me recomendaron regresar al campamento o no podria entrar a la Universidad. Con tan buena suerte que a los 10 dias de llegar se desato un brote de una enfermedad dentro del campamento ( no recuerdo si fue Hepatitis) y se vieron forzados a darnos la salida cuando nadie pensaba que sucederia. Fueron epocas muy dificiles de la juventud cubana.

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